Desde
el comienzo de los tiempos la magia del fuego ha deslumbrado al hombre y lo
acompañó como punto de reunión, de alabanza, de alegría
e introspección. A la luz de una vela grandes pensadores, maestros,
sabios y artistas han logrado dejar a la humanidad el legado de su grandiosidad.
También la viva luz de la llama puede iluminar momentos inolvidables
en soledad o compartidos, conectarnos con el amor, con la luz de nuestra alma
y con la infinitud del universo y la creación. Por eso encender una
vela es un ritual que nos aporta paz, armonía, conciencia, haciendo
más cálido y alegre nuestro entorno.
Los recursos que brindo no producen efectos mágicos o milagrosos, sino
que son llaves que permiten abrir la puerta para ingresar allí donde
se encuentra la mayor sabiduría: dentro de cada uno.
Afectuosamente
Esperanza